2. BRAINSTORM
“Y cuando el bebé de los cojones se caga encima más de la cuenta, entonces salta la alarma”, dice el comercial.
Jaime se revuelve en el asiento, incómodo. Tiene la idea, tiene la agencia y sabe que todo saldría bien. Pero la idea de un dispositivo electrónico en un pañal que con toda seguridad acabará húmedo, le resulta un tanto macabra.
Se reclina en el asiento. Se mesa los pelos de la perilla y se inclina hacia delante. Vuelve a reclinarse. La luz del ventanal incide sobre su mandíbula, resaltando su boca de depredador. Sus ojos, ocultos en las penumbras, destilan un hastío apenas contenido, enmarcado por unas ojeras magníficas.
“Pasemos lista. ¿Qué os he colocado? Porque debemos admitirlo de una vez. No somos libres. Ni siquiera libres dentro de las opciones previamente acotadas. No pienses más que haces lo que haces porque quieres, porque no es cierto. No tienes lo que más te gusta. Tienes lo que yo quiero que tengas. Me reúno con personas frías e indiferentes que hablan de sus productos con más cariño del que profesarían hacia sus madres. Yo desarrollo las estrategias, hablo con las personas adecuadas, ellos hacen su trabajo y lo siguiente en la cadena eres tú comprando lo que yo te he dictado. Me estremezco cuando tengo estas reflexiones porque, aún cuando esto que confieso es por todos sabido, no por vieja la mentira es menos efectiva. Todos caéis, quizá porque en el fondo os creéis excepcionales. No os culpo; yo no dejo de ser uno más. Conozco los mecanismos y conozco a mis semejantes. Compartimos técnicas y rumores. Y aún así, hace un mes me compré uno de esos CNX. El modelo W7. Ese modelo del que, según se dice, los frenos dejan de funcionar, con un índice de probabilidad del 74%, una vez superados los 5.000 kilómetros. Sé esto, y por más que me odie, no me importa. Ni lo más mínimo.
Aún a pesar de este otro dato: En la bandeja de CD del W7 llevo el compact de ShitSound. Realmente, no está grabado por ellos, sino por su productor. Y, la verdad, admitir que cuando me estrelle con un coche defectuoso probablemente estaré tamborileando en el volante los ritmos de un grupo prefabricado, resulta demasiado deprimente.
Pero aún así, lo admito, no me detengo, coño. Os he vendido “Master´s”, esos potitos infantiles que contienen un índice glucémico tan elevado que los bebés no tardan en empezar a subirse por las paredes. “Pace”, ¿los recordáis? Snacks salados en bolsa de tamaño familiar, aderezados sabiamente con formaldehído, en dosis adecuadas tan peligroso como el cianuro o el arsénico. Inventé la etiqueta de “Precio especial” para los filetes congelados “Max”, y nadie me preguntó jamás por qué era especial el precio. Coordiné los rodajes simultáneos de los spots de dos variantes distintas de espuma de afeitar. La normal está bien. La “tipo gel” provee aún hoy a las consultas de dermatología de pacientes. Produzco cuñas radiofónicas para una cadena americana de restaurantes muy conocida. En la última de ellas, acepté introducir, por petición expresa del subdirector español de la empresa, una alusión subliminal e insultante (que no conviene detallar) a su ex-mujer. Al parecer, la mujer se quitó la vida, presumiblemente por ese motivo. La hija de ambos es hoy en día encargada de una de las sucursales.”
El comercial ha aprovechado el momento de reflexión ausente de Jaime para flirtear descaradamente con Patricia, su compañera. Aunque flirtear no es la expresión adecuada. Lo que realmente está pasando es que su compañera, Patricia, está mirando fijamente la boca de Jaime mientras Alfonso, el comercial, está devorando visualmente el escote de Patricia. Jaime vuelve a inclinarse hacia delante y se pasa la mano por la frente ligeramente sudada. Dice: “Hombre, también es verdad que no es lo mismo un bebé gordo electrocutándose que un bebé delgado electrocutándose”.
Alfonso dice: “No nos pongamos en lo peor”. Y Patricia dice: “¿Eh?”.
Jaime se pasa la mano por la cara, de arriba a abajo. Permanece ausente, de nuevo, por un instante. Bebe agua, se reclina otra vez más y con una voz que es la Voz de la Resignación dice: “Tengo la idea para el spot. Pero evitaremos la luz estroboscópica”.


